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Héroe de laboratorio – Peter Schubert

Cada laboratorio de impresión profesional tiene sus propios héroes que garantizan la máxima calidad a los clientes. Son apasionados de la fotografía y expertos en su campo. Creemos que hay que destacar a estos héroes de vez en cuando, y cada mes le pediremos a alguno que nos cuente su historia.

En esta ocasión hemos entrevistado a Peter Schubert, director ejecutivo de FotoCo+ GmbH y Maestro fotógrafo. En PixelfotoExpress se ocupa de la orientación estratégica de la empresa.

 

¿Qué es PixelfotoExpress?

PixelfotoExpress es un laboratorio especializado, fundado en Dresde en 2005, que trabaja a nivel europeo con fotógrafos profesionales y clientes finales con altas exigencias de calidad. La filosofía de la empresa consiste en responder a las necesidades cambiantes de sus socios comerciales a través del contacto directo con el cliente y de una oferta de servicios y productos lo más amplia posible. Junto a los productos de fotografía clásicos, el laboratorio confecciona imágenes murales de diversas características, algunas de ellas sujetas a un complejo proceso de producción. El joven equipo quiere diferenciarse del mercado fotográfico de masas y apuesta por la individualidad de sus clientes. Por ello, en PixelfotoExpress se dispone de todos los tipos de papel fotográfico ofertados por Fujifilm. De hecho, es siempre uno de los primeros laboratorios de Europa en integrar las nuevas variantes de papel en su amplia oferta. Esta estrategia impulsó enormemente su reputación en 2007, cuando apareció el nuevo Pearl Metallic. No es de extrañar, por tanto, que PixelfotoExpress se mantenga fiel a sus valores. Así como a su promesa de una rápida entrega de productos fotográficos de alta calidad. En un mundo dominado por la rapidez de los procesos, el nombre de la empresa ya refleja la importancia que conceden a la velocidad de entrega.

¿Quién es Peter Schubert?

Soy director ejecutivo de FotoCo+ GmbH y, desde 1989, Maestro fotógrafo. En PixelfotoExpress me encargo principalmente de la orientación estratégica de la empresa, pero concedo mucha importancia a las necesidades de mis colaboradores. Para mí, un buen contacto con el equipo es esencial para poder alcanzar los objetivos económicos. Si queremos ofrecer buenos productos, debemos actuar juntos como equipo siguiendo nuestra filosofía empresarial. Aparte de mi labor como director ejecutivo, mi profesión principal siempre ha sido la fotografía. Eso me ayuda a entender los deseos de nuestros clientes y a tomar decisiones sobre el rumbo de la empresa.

Experiencia profesional

Poco después de terminar mi formación como fotógrafo y Maestro fotógrafo, tuve claro que quería independencia profesional. En 1988 me hice cargo de una pequeña tienda de fotografía en el centro de Dresde. Ya entonces quería ofrecer a mis clientes algo más que un servicio de retratos y fotos de carné. Gracias a la reunificación y a las nuevas posibilidades técnicas, fui ampliando progresivamente la gama de servicios de FOTO Schubert. Aparte de la fotografía de retratos, publicitaria e industrial, áreas en las que trabajaba para grandes empresas, desde ese momento pude perseguir un viejo sueño y consolidarme en el campo de la fotografía aérea. Tras la licencia de piloto de ultraligero y helicóptero, obtuve la de piloto de globo. Actualmente somos el único laboratorio fotográfico del mundo que cuenta con un globo aerostático no solo para fines publicitarios, sino también para ofrecer nuevas perspectivas espectaculares de la célebre ciudad del Elba a clientes, amigos y socios.

¿Qué le llevó a entrar en el negocio de la impresión fotográfica?

En mi labor como fotógrafo profesional, siempre he tenido dificultades para encontrar laboratorios que pudieran ofrecerme buena calidad y plazos de entrega cortos. En los años 2000 llegaron las primeras cámaras réflex digitales, y muchos de los grandes laboratorios especializados por completo en la fotografía analógica fueron incapaces de adaptarse a los nuevos tiempos. A menudo, fracasaron en el proceso de transformación requerido. No lograron reaccionar con suficiente rapidez al cambio a la era digital. Pero yo tenía que responder a una gran cantidad de pedidos y necesitaba con urgencia una forma rápida y fiable de revelar fotos. Con la llegada de los minilabs, se me abrió la posibilidad de revelar yo mismo mis fotos. La mejora progresiva de la usabilidad y la gran calidad de los resultados me permitieron dar el paso a la era digital. Enseguida resultó evidente que Fujifilm estaba en cabeza a nivel técnico, y pronto empecé a revelar fotos con el primer LP-570. Por cierto, tras varios millones de impresiones, esta primera máquina aún sigue en servicio. Para mí es una confirmación de que las inversiones realizadas hace 15 años han quedado totalmente amortizadas. Una vez comprobado a nivel comercial que la tecnología era sólida y que la calidad de las fotos satisfacía con creces las exigencias marcadas inicialmente, el siguiente paso lógico era fundar un laboratorio propio.

Pasión por la imagen impresa

El reto consiste en garantizar constantemente la máxima calidad de imagen. Para obtener un buen resultado, hay que poner todo el corazón en lo que se hace. Por suerte, eso es algo que nunca he perdido, porque la fotografía sigue teniendo para mí un valor muy personal. Los datos en la nube se pueden perder sin que uno pueda hacer nada. ¿Quién no ha perdido ya datos digitales? Sin embargo, las fotos que pueden tocarse son recuerdos para toda la vida.

En su opinión, ¿cómo ha influido la digitalización en el negocio de la impresión fotográfica?

Hoy en día, casi cada persona hace fotos con asiduidad, y no solo en Occidente. La mayoría de ellas se sacan con el smartphone. Por supuesto, muchas son solo fotos rápidas o selfis. Pero, gracias a la digitalización, ahora mucha gente puede tomar fotos de muy alto nivel. Nunca ha habido tantas fotos como en la actualidad. Prácticamente cada persona que tiene una cámara ha intentado en algún momento realizar fotos artísticas. Quizá de manera más o menos inconsciente. Pero es que el arte es algo muy amplio. También hay fotógrafos aficionados que consiguen fotografías de paisajes espectaculares. Algunas de las imágenes más impresionantes las toman personas sin formación como fotógrafo. Hay mucha gente con talento que dejaría en evidencia a más de un profesional. Como laboratorio fotográfico, esto representa una gran oportunidad para nosotros. Muchos apasionados de la fotografía encargan calendarios de fotos con un diseño superprofesional o imágenes murales de sus obras favoritas. Les regalan sus fotos a familiares, amigos y conocidos. Algunos llegan incluso a exponer o a vender sus obras a pequeña escala. Naturalmente, para los fotógrafos esto supone una nueva forma de competencia, y deben pensar bien cómo quieren demostrar su valía como profesionales. Por desgracia, muchos intentan vender su trabajo a precios más bajos y, en algunos casos, esto se convierte en una fuente de frustración. Otros pierden la motivación y simplemente se dejan llevar. Desde mi punto de vista, es importante redescubrir el amor por la fotografía. La clave es la calidad a través de la dedicación, y la calidad tiene un precio. Si el fotógrafo es consciente de ello, se lo podrá transmitir mejor a sus clientes y, pese a los nuevos retos, seguir teniendo éxito.

¿Qué es lo que más le gusta de los papeles Fuji?

Desde el inicio de PixelfotoExpress, los papeles de Fujifilm nos han asegurado una calidad invariablemente alta. Nunca hemos tenido problemas de fluctuaciones de calidad. Esto es importante, porque la mala calidad podría dañar la reputación de la marca. Por eso, estamos muy contentos con los papeles de Fujifilm: siempre hemos tenido experiencias positivas. También nos gusta el desarrollo continuo de la gama de productos y que haya tantas posibilidades para transferir la imagen al papel. Desde el realce como imagen mural –por ejemplo, con el laminado en acrílico– hasta las nuevas tendencias, que en parte representan un resurgir de épocas antiguas, como la popular impresión retro.

¿Tiene algún papel de Fujifilm favorito?

Pearl sigue siendo mi papel preferido desde que se lanzó al mercado en 2007. Con su brillo metálico, realza al máximo los colores. Mucha gente se queda impresionada al verlo. Otro producto cada vez más apreciado es el nuevo papel Velvet. No solo por los clientes, sino también por mí mismo. Es totalmente distinto a otros papeles, permite ser creativo y probar nuevas ideas. Tiene una superficie muy mate que refleja los tonos de una forma insólita, resulta difícil de describir. Como artista fotográfico (no importa si grande o pequeño), el papel Velvet debe probarse por lo menos una vez.

¿Cómo ve el futuro de la impresión profesional?

La fotografía no ha perdido relevancia por ahora, aunque eso era lo que muchos predecían. En los últimos años ha habido grandes cambios en el mercado y aún hay mucho movimiento. Las nuevas tecnologías, Internet y la digitalización han revolucionado el sector. Al principio hubo un gran bum en la venta de cámaras réflex digitales, pero en los últimos tiempos ese impulso ha bajado. Ya no se compra cada modelo nuevo. No obstante, la gente sigue haciendo fotos y no precisamente en menor medida. Simplemente ha cambiado la forma de hacerlas. De cara al futuro, lo importante es responder a los nuevos retos. Ya hemos elaborado algunos conceptos y estamos empezando a aplicarlos. Por ahora no puedo revelar demasiado. Pero hay que señalar que los fotógrafos también se enfrentan a retos, y que algunos profesionales aún tienen que hacer sus deberes. En cualquier caso, apostar por la calidad es siempre el camino correcto. Tanto para los fotógrafos como para nosotros mismos.

¿Qué consejo les daría a los futuros fotógrafos?

Hay muchos fotógrafos que dedican un montón de tiempo a editar sus fotos y suelen tener bastante éxito. Muchos fotógrafos jóvenes se toman muy en serio la planificación previa de la sesión fotográfica. Eso está muy bien. Por otro lado, también están los fotógrafos que aún trabajan en el estilo de los años 80 y 90. Y, lamentablemente, no son pocos los que tienen apenas unos conocimientos rudimentarios del manejo de los colores. Algunos editan sus fotos en el portátil al aire libre, en lugar de emplear un monitor en condiciones normalizadas de iluminación. Uno solo tiene éxito si pone siempre todo el corazón y se esfuerza por realizar su trabajo de manera profesional. También en los momentos complicados. La clave entonces es volver a motivarse, seguir formándose, aprender cosas nuevas y no acomodarse. Los clientes perciben perfectamente si alguien ama su oficio o no. Si el fotógrafo deja de hacerlo, no pasará mucho tiempo hasta que empiece a perder ingresos. Por eso, mi consejo es no perder nunca el ánimo y trabajar constantemente en uno mismo.

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